Junio 2013: el éxodo y el espectro

Entrevista a Bruno Cava por Ricardo Machado, en IHU online , 23 de junio de 2018 | Traducción por Santiago Arcos para UniNómada

imagen: Carretéis (Iberê Camargo, 1958)

Si de un lado, Junio de 2013 es el mes que no termino, de otro es el que que continua siendo. Esta ambivalencia no explica Junio de 2013, sino que lo situa en un contexto de profunda represión llevo a la restitución de las fuerzas contra las cuales el luchaba. “La restauración fue exitosa al destruir Junio, de manera que la sublevación no tuvo una consecuencia directa. Con esto, la sublevación fue estrangulada varias veces, por medio de una orquestación de técnicas: represión y cooptación, chantaje y concesión”, nos dice Bruno Cava en esta entrevista via e-mail a la IHU On-Line.

En el arco del tiempo, las Jornadas de Junio se encuentran con la huelga de los camioneros. “Junio de 2013 y Mayo de 2018 forman dos mitades que se complementan. Junio fue la huelga de la metrópoli que paro las principales vías internas de las grandes ciudades, mientras que Mayo fue la huelga de la logística que interrumpió las vías externas, las carreteras. Sumadas, las dos colocan en cuestion la integralidad de las cadenas bioproductivas que nos constituyen, en su doble aspecto: en el rostro duro de los cuerpos que necesitan movilizarse, alimentarse y sobrevivir, en el rostro virtual de los cuerpos que transitan por las vías informacionales y se relacionan en el régimen de los signos”, reflexiona Cava.

Si Junio de 2013 dejo de existir concretamente debido a las fuerzas de restauración, su fuerza vital tiene la forma de un espectro que asombra a la institucionalidad de nuestra política en ruinas. “La génesis de los desafíos de hoy solo es inteligible en el mapa que Junio trazó, desordenando en el proceso las categorías y binarismos previos. Junio fue kairós y potencia y la izquierda no supo relacionarse bien con el. Resta saber si fue un problema accidental, debido a una contingencia histórica, o si estructuralmente la izquierda no tiene más poder transformador, perdiendo su propia razon de ser”, comenta.

IHU On-Line – Que fue el acontecimiento de Junio de 2013?

Bruno Cava – Junio fue la sublevación de la multitud que, en el Brasil, se extendió en un largo arco entre los primeros actos por la reducción del precio del pasaje, al comienzos de junio de 2013, hasta la huelga de los garis (barrenderos) en febrero de 2014 y las protestas contra la organización de la Copa del Mundo (#NãoVaiTerCopa). Sus antecedentes inmediatos fueron el ciclo de ocupas que se expandio por las ciudades brasileñas a partir de octubre de 2011, la primavera gaúcha de 2013 y una serie de escenas de disenso en varias ciudades, como Goiânia, Vitória o Santa Maria. El substrato de la sublevación junista fue, por un lado, el torrente de indignaciones debido a la saturación de las condiciones de vida urbana, especialmente en cuanto a los cuellos de botella de movilidad, vivienda, renta y contaminación. El acontecimiento fue destituyente para los gobiernos en todos los niveles y el propio modelo representativo al explicitar, en su estética de acciones directas, enjambre y activismo autoral, el enorme desfase entre el horizonte de expectativas propagandizado por los megaeventos y sus discursos engreídos del Brasil Mayor, y la experiencia real de las personas.

En ese sentido, Junio de 2013 fue la primera huelga metropolitana del país, si consideramos el concepto de “metrópoli” en su aspecto delirante y congestivo, como en la obra de Rem Koolhaas. Por otro lado, Junio de 2013 fue la emergencia de una nueva organización de cuerpos y una expresión de contenidos que inscribía definitivamente las luchas en el país en el ciclo global de las primaveras árabes (2010-16). Varias prácticas de ese ciclo, como las investigadas por Pablo Gertaudo (The Mask an the Flag), se repetirán en Brasil y en el mundo: protocolos de autoconvocados, uso esencial de las redes sociales unido a la ocupación de los espacios urbanos, ausencia de unificación, de liderazgo o ideología, rechazo de los aparatos partidarios o sindicales, la presencia de símbolos nacionales.

IHU On-Line– ¿Cómo pasamos de la multiplicidad de pautas políticas de las manifestaciones de junio de 2013 (transporte, educación, vivienda, medio ambiente) ha una radical polarización (petralhas versus coxinhas)? ¿Qué implicaciones políticas este tipo de subjetividad produce?

Bruno Cava – Junio no sigue siendo. La restauración tuvo éxito en destruir junio, de manera que el levantamiento no tuvo una consecuencia directa. Como en las jornadas de junio de 1848, a partir del segundo semestre de 2013 se organizó informalmente un Partido del Orden que reunió a la casi totalidad de las instituciones y fuerzas político-partidarias brasileñas. Con ello, el levantamiento fue estrangulado varias veces, por medio de una orquestación de técnicas: represión y cooptación, chantaje y concesión. El guión fue similar en otros países, como en laTurquía del gobierno de Erdogan, como respuesta a las protestas de Gezi Park. El punto del golpe Thermidor se dio con la segunda vuelta electoral de 2014, cuando una operación ortopédica enmarcó las indignaciones en una polarización artificial entre candidatos, al costo colateral de muchos miles de millones desviados de los fondos públicos para las respectivas campañas. Este fue el momento de aniquilación subjetiva de junio, habiendo diseminado una ola de rachas, autofagias, guerras culturales y sarampiones identitarios. La instauración de un clima político de pánico moral también contribuyó a disolver las nuevas composiciones surgidas en junio. Es la táctica del “dividir para conquistar”: se fragmenta la multitud en segmentos insulados y, a continuación, se predica su unidad a título de disputa hegemónica contra el Mal de la semana (el candidato X, el fascismo, la derecha, el imperialismo). Entonces Junio no existe más, siendo absorbido por el infierno de las coyunturas post 2014, cuya subjetividad repleta de cargas paranoicas y neuróticas paso a ser guiada por el miedo, el espiritu gregario, una moral de pertenencia y patota.

IHU On-Line – Pasados cinco años, en qué las Jornadas de Junio de 2013 mantuvieron su devenir creativo y en qué fueron domesticadas por la política y los medios?

Bruno Cava – Las diversas causas históricas no son suficientes, sin embargo, para agotar su sentido. Junio produjo un efecto que excede las propias causas, una especie de suplemento móvil que se destacó de la trama de causalidades y que pasa a asombrar las coyunturas. Por eso, aunque no se pueda decir que el bienio de ocupantes en las escuelas brasileñas, el movimiento anticorrupción de 2015-2016 o incluso la huelga de los camioneros de 2018 hayan sido causados por Junio, fueron luchas que de todas maneras han sido afectadas por él. El propio impeachment de Dilma no se explica sin las protestas de Junio, aunque, contrariamente a lo que algunos anti-junistas defienden, no haya sido causado por las jornadas.

En mi ensayo “El 18 de brumario brasileño”, escribí como el éxito total de la Restauración en acabar con Junio lo hizo continuar subsistiendo como un espectro, que continuó afectando en la forma de su ausencia empírica. El impeachment fue un trabajo de esa fuerza, así como la toma del poder por el pomposo sobrino de Napoleón, en la Francia de 1851. Para parafrasear lo que Pablo Ortellado escribió, la génesis de los desafíos de hoy sólo es inteligible en el mapa que Junio trazó, desordenando el proceso las categorías y binarismos previos. Intentando entonces alguna precision conceptual, Junio es casi-causa de acontecimientos posteriores, un afecto y no un factor causador, “el vértigo de Junio” (Alexandre Mendes e Clarissa Naback).

IHU On-Line – ¿De qué manera la huelga de los camioneros actualiza Junio de 2013 y qué rupturas produce (la petición de intervención militar)?

Bruno Cava – Junio de 2013 y mayo de 2018 forman dos mitades que se complementan. Junio fue la huelga de la metrópoli que paró las principales vías internas de las grandes ciudades, mientras que en mayo fue la huelga de la logística que interrumpió las vías externas, las carreteras. Las dos ponen en cuestión la totalidad de las cadenas bioproductivas que nos constituyen, en su doble aspecto: en el rostro duro de los cuerpos que necesitan moverse, alimentarse y sobrevivir, y en el rostro virtual de los cuerpos que transitan por las vías informacionales y se relacionan en el régimen de los signos.

Tanto 2013 como 2018 rápidamente contagiaron más allá de aquellos directamente involucrados en los actos, en una velocísima imitatio afecti, como diría Spinoza. Al igual que Junio, el Mayo camionero puede dejar de existir, ser destruido, tener sus liderazgos neutralizados y sus demandas neutralizadas/absorbidas, pero seguirá afectando, existiendo como fantasma in-coyuntural. Aún es pronto para analizar el eslogan de la intervención militar y, al mismo tiempo, demasiado tarde. Otro momento probablemente fue desperdiciado por nuestra percepción falluta o que sabe demasiado. Para no arriesgarse a errar mucho, colocaría que expresa, una vez más, el rechazo destituyente de los gobiernos y del modelo de la representación y, paralelamente, es un grito de indignación que anhela un conducto directo, no mediado. Por supuesto que ese fue sólo un lema entre miles de otros vehiculados por el movimiento que los camioneros produjeron en torno a sí, según una intuición vital plena que todavía tiene muchas repercusiones por generar.

IHU On-Line – ¿Cómo la izquierda institucional ha comprendido los fenómenos políticos que escapan a los modelos tradicionales de política?

Bruno Cava – Junio fue kairós y potencia y la izquierda no supo relacionarse bien con él. Queda por saber si fue un problema accidental, debido a una contingencia histórica, o si estructuralmente la izquierda no tiene más poder transformador, perdiendo su propia razón de ser, sino como otro enunciado pacificado en el paisaje. Las únicas fuerzas rojas que se amalgamaron a las jornadas de junio para vivir un mundo desconocido fueron sectores jóvenes o militantes de la oposición de izquierda. Sin embargo, en los años siguientes, con las guerras culturales y la caída de Dilma, el rechazo terminó por arrojar buena parte de esas fuerzas, como en una estilización gravitacional, de vuelta al planeta del PT. Y el PT prefirió siempre que pudo quedarse del lado del poder y no de la potencia, sea para salvaguardarlo a toda costa, hasta 2016, sea para nutrir la obsesión de volver a él, de 2017 en adelante… como si nada estuviese mal. Las izquierdas tienen mucha dificultad en lidiar con la nueva realidad de la multitud, tendiendo a reducirla a masas desorganizadas, histéricas y a un paso del fascismo.


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