Venezuela: Políticas del resentimiento

Foto Gregorio Terán

Es sabido que los chavistas le tienen mucho resentimiento, incluso odio, a la gente que se queja de esta situación o la denuncia. Respecto a eso hay que entender algo -que aplica para casi toda la izquierda del continente y sus Amados Lideres.

Ellos tambien sienten ira y frustración: no solo porque muchos padecen, como nosotros, la situación sino porque cargan encima la de haber visto como se reventaba la burbuja de las ilusiones. Pero hay un complejo de orgullo y amor al poder que les impide expresarla. Orgullo porque están convencidos ser los buenos y los elegidos en una narrativa hecha por ellos mismos, amor al poder de unos lideres con los que se sienten en deuda. pero ¿que pasa con esa rabia?…se vuelca en los que denuncian las mismas porquerías por las que ellos están furiosos.

Entonces un chavista no puede, realmente, criticar a Chávez, eso se le hace imposible: lo ama demasiado y es indefenso ante él. Puede, claro, hablar de sus “errores”, pero Chávez no cometió simples “errores”, actuó de acuerdo a su naturaleza y sus creencias : un uso estratégico de la corrupción, una obsesión con el comando centralizado…la preferencia de la lealtad por sobre la libertad no es un error…es su elección política.

Entonces el chavista leal no puede más que proyectar su ira contra los que le muestran quien realmente era Chávez y cual es su legado y el disidente inventarse un chavez fabuloso que no tuvo nada que ver con el desastre que dejó atrás. La ira se proyecta contra una mala ficción llamada “madurismo”, mala ficción porque el madurismo no es más que la actualidad del chavismo, su persistencia en el tiempo…

Claro que esto tambien tiene su versión en la “derecha”: el antichavista odia a muerte a todo el que usa el vocabulario adecuado o sigue la linea como es debido: en la “guarimba” se dejó ver un odio inmenso a la gente común.

Lo que la politica de la ira deja claro es la necesidad de romper con la polarización. En todos estos casos la furia de la gente se desvía del “mecanismo” la mega-maquina de la corrupción y se concentra o en sus victimas o en algunos de sus agentes. En ese sentido, solo puede preservarla.

Pero ¿como es concebible que Chávez, Maduro y Cabello no tengan responsabilidad en nuestra situación actual?, ¿como es que figuras dudosas como Luisa Ortega, Rodriguez Torres y Rafael Ramirez pueden emerger como “héroes cívicos”?, ¿como es concebible que Ortega no tuviera nada que ver con la corrupción fantástica que ocurrió cuando era fiscal general?, ¿como puede Rodriguez Torres no tener responsabilidad en las escuchas ilegales (transmitidas por televisión), detenciones arbitrarias, y el incremento de los crimenes violentos durante su periodo ?.

Lo mismo vale para el antichavismo ¿como puede no ser responsable Capriles por la corrupción y brutalidad de la policia de miranda? ¿como podría no serlo la dirigencia de la MUD por la reproducción ampliada del chavismo?

Toda politica emplazada en las coordenadas de la polarización es una de la justificación que, en última instancia, oculta los intereses de los dirigentes y funcionarios en la preservación y el funcionamiento de la megamaquina corrupta del Estado-Mafia.

Lo que un funcionario no puede cambiar puede al menos denunciarlo: ¿de que andaba pendiente Chávez en sus últimos años, los años en que empezó este colapso? ¿no murió delirando con fabricas de satélites y fabricas de fabricas? , ¿no pretendió ocultar las cifras de homicidios?…¿vimos a muchos políticos y funcionarios denunciar la corrupción y la violencia que estaban consumiendo a este pais?, ¿vimos algún dirigente del chavismo critico ser critico antes de que lo sacaran del gobierno?, ¿vimos a algún dirigente de oposición denunciar a los “bolichicos” y las estafas de Cadivi? .

Toda politica de la polarización es, quiéralo o no, una justificación del Estado-Mafia y sus operadores. Solo una politica que dirija el furor y la frustración comunes contra la corrupción generalizada puede combatir al estado-mafia, pues ¿como podrían combatirlo los que fueron sus funcionarios, los que le hicieron crecer y funcionar sin decir nada? ¿los que acumularon poder y riqueza bajo su sombra?.

Por Jeudiel Martinez